Nacer pobre…morir pobre

8 de Enero de 2018 a las 11:12 | Por: María Santos

Soy miembro de varios grupos distintos de mujeres en Facebook. El primero es de ventas de la ropa, juguetes y accesorios infantiles que nuestros hijos ya no usan. La administradora del grupo precisa que el objetivo es reutilizar y ahorrar dinero. Sí, tener hijos es muy caro porque la ropa la usan algunos meses y, de pronto, ya no les queda. O el juguete que pensaste le gustaría lo aterroriza, entonces tienes que venderlo.

Otro de los grupos al que pertenezco es de mamás con negocios, están las que hacen pasteles, mesas de regalos, ofrecen servicios de fotografía o de litigio para divorcios rápidos así como pensiones alimenticias, otras hacen manicure, cuidan a tus hijos aquellos días que tienes juntas laborales, también ayudan con la limpieza de tu casa y demás. ¡Es un grupo de mujeres para mujeres!

Otro es de sólo consejos: el mejor pediatra, la escuela más funcional, el salón de fiestas infantiles con las tres B´s, o clases de regularización de tercero de secundaria. Otro grupo es de simple deshago: “mi marido me engaña”, “tengo miedo de mi suegra”, “mi jefe me acosa”, “mi prima le coquetea a mi suegro” y un largo etcétera.

Si bien la naturaleza de mis grupos de FB es distinta, el objetivo es ayudar a la mujer en lo económico, en lo emocional y en lo laboral. Estas mujeres de mi FB tienen, al menos, internet y redes sociales para tratar de resolver sus problemas económicos y ginecológicos. No obstante, hay mamás que no pueden porque no tienen esos accesos, ellas son pobres, tanto que no tienen siquiera electricidad en sus “casas” mucho menos un “smart phone”.

Algunas de estas mujeres pobres mexicanas no tienen los ingredientes para disfrutar de una comida completa, tampoco cuentan con una cama dónde dormir, ni siquiera tienen agua potable, no saben leer y mucho menos han trabajado.

Al respecto, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) indica que en el año 2016 se contabilizaron más de 53 millones de mexicanos pobres, de esta cifra más de 9 millones vivían en condiciones de pobreza extrema. El organismo consideró los siguientes indicadores para medir la pobreza: el ingreso de los hogares; las carencias sociales en materia de educación, el acceso a los servicios de salud y de seguridad social; tipo, calidad y espacios de la vivienda, la tenencia de servicios básicos en la vivienda, y la alimentación.

En México hay millones de mujeres y niñas que nacieron pobres y morirán pobres, al igual que sus hijos, sus nietos y sus bisnietos. Chiapas, Oaxaca y Guerrero, de acuerdo al Coneval, son las entidades donde la pobreza y pobreza extrema superan a más de la mitad de su población.

¿Cómo ayudar a estas mujeres? Hay que ofrecerles una alimentación digna, después una vivienda adecuada, así como educación —que no sólo hagan hasta tercero de primaria— y alternativas para no embarazarse, pero si lo hacen —porque las violaron, las casaron a la fuerza o por cualquier otro motivo— permitirles abortar. Sí, abortar en primera instancia por razones socio-económicas. Si ellas son pobres ¿cómo van a mantener a un hijo? ¿cómo van a recibir atención prenatal si no hay hospitales en su comunidad? ¿cómo lo van a amamantar si nunca, nunca han comido bien? ¿dónde van a dormir a su recién nacido? si no tienen una cama, su piso es de tierra y viven en una casa de cartón.

Actualmente, en México se puede interrumpir legalmente un embarazo por la causal socio-económica en únicamente estos tres estados: Michoacán, Yucatán y Coahuila (en la ciudad de México puedes abortar hasta la semana 12 sin que tengas una justificación precisa), pero en los estados más pobres del país no lo puedes hacer por esa causal. Por ello, en Chiapas, Oaxaca y Guerrero están condenando no sólo a una generación a la pobreza sino a varias de ellas.

Apoyemos a la mujer que vive y muere en el círculo de la pobreza extrema, démosle la oportunidad de salir de allí. ¡Se lo merece!